3 MI LIBRO DE LENGUA NACIONAL
COMISIÓN NACIONAL DE LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITOS DEPENDIENTE DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PUBLICA Doctor Río de la Loza, Núm. 116, México 7, D. F. ® Diciembre de 1960

Actividades para fortalecer la lectoescritura en tercer grado
El trabajo con la lengua nacional en tercer grado de primaria busca que las niñas y los niños consoliden su capacidad para leer, escribir y expresarse con claridad. En este nivel, los estudiantes ya reconocen palabras y frases sencillas, pero necesitan ejercicios constantes que les permitan comprender textos más largos, usar correctamente la ortografía y enriquecer su vocabulario. Las siguientes actividades están diseñadas para que los alumnos practiquen de manera activa y significativa, ya sea en el aula o en casa, aprovechando materiales cotidianos y situaciones reales de comunicación.
- Lectura en voz alta con entonación: Seleccionar cuentos cortos, leyendas mexicanas o fábulas y pedir al alumno que lea en voz alta un párrafo cada día. Después, conversar sobre el tono de voz que usaron los personajes, las pausas que marca el punto y la coma, y cómo cambia el significado si se lee rápido o despacio. Una variante es que el adulto lea una parte y el niño la continúe, turnándose.
- Creación de un diccionario personal: Al terminar cada lectura, el alumno elige tres palabras nuevas o que le hayan parecido difíciles. Las escribe en una libreta, busca su significado en el diccionario y elabora una oración propia con cada una. Cada semana, se revisan las palabras acumuladas y se inventa un pequeño cuento que las incluya todas.
- Identificación de ideas principales: Después de leer un texto informativo breve, como un artículo de la sección infantil de un periódico o un texto de ciencias, el niño escribe en una hoja el título, el tema y dos datos importantes usando sus propias palabras. Esto ayuda a diferenciar entre lo que dice el texto y lo que el alumno comprende.
- Juego de separación de palabras: Presentar oraciones escritas sin espacios, por ejemplo: "Elgatoestáenelárbol", y pedir al alumno que las separe correctamente con colores. Primero las separa de manera oral, luego las escribe en su cuaderno y finalmente dibuja lo que dice la oración. Esta actividad refuerza la conciencia léxica y la ortografía.
- Reescritura de finales alternativos: Leer un cuento conocido, como "Caperucita Roja" o "El ratoncito presumido", y detenerse antes del desenlace. El alumno debe inventar un final distinto, escribirlo y compartirlo en voz alta. Se pueden comparar los finales originales y los creados, comentando qué cambios fueron necesarios en la historia.
- Práctica de uso de mayúsculas y signos de puntuación: Dictar al alumno una serie de oraciones sin puntos ni mayúsculas, como "maría juega en el patio con su perro tomás", y pedirle que las corrija. Después, él mismo escribe un mensaje corto para un familiar y verifica que todas las oraciones empiecen con mayúscula y terminen con punto.
- Elaboración de una noticia escolar: Pedir al estudiante que observe algún acontecimiento reciente, puede ser un partido de fútbol, una celebración o una actividad de la clase. Deberá redactar una nota periodística contestando las preguntas: ¿qué pasó?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quiénes participaron? y ¿por qué es importante? Después, la escribe en una hoja con título y la "publica" en un periódico mural familiar o escolar.
- Ejercicios de rimas y adivinanzas: Proponer al alumno escribir sus propias adivinanzas o trabalenguas con palabras de uso común. Primero se las dice a un compañero o familiar para que las resuelva, y luego las escribe en su cuaderno, cuidando la ortografía. Trabajar con rimas favorece la conciencia fonológica y la fluidez verbal.
Recomendaciones para acompañar el aprendizaje en casa y en el aula
Para que estos ejercicios den resultados, es importante que los maestros y los padres mantengan una comunicación constante y que las actividades se adapten al ritmo del niño. En casa, se recomienda destinar un momento fijo del día, aunque sea de quince minutos, para leer o escribir sin distracciones; el adulto debe mostrar interés genuino por lo que el niño produce, haciendo preguntas abiertas como "¿qué fue lo que más te gustó?" o "¿cómo se te ocurrió ese final?" En el aula, conviene organizar equipos pequeños para que los alumnos compartan sus textos, se hagan sugerencias de mejora y vayan ganando confianza para hablar frente a sus compañeros. También es útil registrar los avances en una carpeta o portafolio con muestras de trabajo de cada semana, de manera que el menor observe su propio progreso y se sienta motivado. La clave está en valorar el esfuerzo y la creatividad antes que la perfección, y en convertir la lengua en una herramienta viva que usan todos los días.