FICHAS DE REPASO DIARIAS DE MATERNAL APRENDE EN CASA 21 DE MAYO
Repaso diario para maternal: una rutina de juegos y aprendizaje para el hogar
En el nivel de maternal, el repaso diario no se trata de llenar hojas de trabajo, sino de ofrecer a las niñas y los niños experiencias breves y repetidas que les permitan consolidar habilidades de lenguaje, movimiento, pensamiento y relación con los demás. Las ocho ideas siguientes pueden adaptarse a cualquier casa, con materiales comunes y sin necesidad de impresiones. Cada una representa una ficha de repaso que puede trabajarse en un momento tranquilo del día, después de comer o antes de la siesta, siempre con una actitud lúdica y afectuosa.
- El rincón de los sonidos: reúna tres o cuatro objetos que hagan ruido al ser golpeados o sacudidos, como cucharas de metal, una botella de plástico con arroz, una tapadera de olla y una hoja de papel. Invite al niño a golpearlos suavemente mientras usted dice "suave" o "fuerte" según la intensidad. Después pregúntele con el tono de voz y gestos: "¿cómo hace la botella?" para que intente reproducir el sonido. Esta actividad favorece la discriminación auditiva y la comprensión de causa y efecto.
- Mini-lotería de animales: elabore tarjetas con imágenes de animales conocidos como perro, gato, vaca, pájaro y pez. Muéstrele una tarjeta al niño, diga el nombre y haga el sonido correspondiente: "miao", "muuu", "pío". Luego anime al niño a señalar el animal cuando usted diga su nombre, o a hacer el sonido si ya es capaz. Puede esconder las tarjetas en diferentes partes de la sala para que las encuentre y las lleve de vuelta a la caja. El juego termina cuando todas están reunidas.
- Enhebrar cuentas gruesas: busque una aguja de plástico grande o un cordón con la punta rígida, además de cuentas de colores con un orificio amplio o macarrones de carrete. Si no tiene cuentas, corte popotes de colores en tramos pequeños. Siente al niño en una superficie plana y muéstrele cómo introducir el cordón por los agujeros. Acompañe con la palabra "adentro" y un gesto claro, y celebre cada vez que él logre meter una pieza. Esta actividad fortalece la motricidad fina y la concentración, pero requiere la supervisión de un adulto en todo momento.
- Bolsitas para tocar y adivinar: tome bolsitas de tela o calcetines limpios y coloque en cada uno un material diferente: arroz, frijoles, algodón, una esponja y una piedra lisa. Anude la bolsa para que el contenido no se salga. Permita que el niño las toque y las apriete, y mientras lo hace diga si es "suave", "dura", "ligera" o "pesada". Pídale que busque la bolsa suave como el algodón o la pesada como la piedra. Esta experiencia sensorial desarrolla el vocabulario descriptivo y la memoria táctil, además de ser relajante para los pequeños.
- Animales en movimiento: ponga una canción alegre o simplemente use su voz para proponer movimientos sencillos: saltar como conejito, volar como pájaro, arrastrarse como serpiente o caminar como pato. Haga el movimiento junto con él y diga la acción con entusiasmo: "¡arriba, conejito!", "¡despacito, tortuguita!". Esta actividad de motricidad gruesa ayuda a descargar energía y mejora el equilibrio y la coordinación. Si el niño aún no camina con seguridad, puede realizarla sentado, moviendo brazos y piernas mientras usted lo acompaña y lo anima.
- El tesoro escondido: escoja un juguete o un objeto sonoro que le guste al niño. Muéstrele el objeto y escóndalo bajo una tela o dentro de una caja de cartón, siempre frente a él. Pregunte "¿dónde está?" y anímelo a destapar el tesoro. A medida que avanza, puede esconderlo detrás de una cortina o debajo de una cobija, pero sin perderlo de vista para evitar frustraciones. Cuando lo encuentre, aplauda y diga con alegría "lo encontraste". Este juego desarrolla la memoria visual y el interés por buscar en el entorno.
- Masaje de las partes del cuerpo: después del baño, con un poco de crema o aceite, realice un masaje suave en brazos, piernas, espalda y pancita mientras nombra cada parte: "estos son tus brazos", "esta es tu pancita". Aproveche para cantar una melodía tranquila o decirle "ahora yo te toco el pie; ¿tú me tocas la mano?" para que responda con el contacto. El masaje fortalece el vínculo afectivo, enseña el nombre de las partes del cuerpo y favorece la conciencia corporal en un ambiente de confianza.
- Cuento con títere de calcetín: use un calcetín y colóquele dos ojos y una boca con fieltro, o dibújelos con un marcador. El títere puede "saludar" al niño, "comer" objetos pequeños como pelotas de estambre y esconderse detrás de la mano. Invente un cuento muy corto de dos oraciones, por ejemplo: "El elefante buscaba su sombrero y estaba en su cabeza; ¿lo encuentras?" Mientras narra, el títere mueve la cabeza o las manos. El niño podrá tocar el títere, ponérselo en la mano o guardarlo. Esta actividad estimula el lenguaje oral, la imaginación y la atención.
Recomendaciones para trabajar el repaso diario en casa
Para aprovechar al máximo estos momentos de repaso, es importante que las madres y los padres establezcan una rutina breve pero constante, de entre diez y quince minutos al día, en un espacio libre de distracciones como la televisión o los dispositivos móviles. Conviene iniciar cada sesión con una canción de bienvenida para que el niño sepa que es tiempo de jugar y aprender. Las instrucciones deben ser claras y acompañadas de gestos, porque a esta edad la comprensión verbal se apoya mucho en la comunicación no verbal. Si el niño se cansa o se distrae, es mejor cambiar de actividad o retomarla más tarde. La clave es que el repaso se viva como un juego compartido y no como una tarea rígida; el objetivo no es que responda correctamente, sino que disfrute el proceso y desarrolle confianza en sí mismo.