FICHAS DE REPASO DIARIAS DE LACTANTE APRENDE EN CASA 22 DE MAYO
Actividades sensoriales, motrices y de lenguaje para pequeños de 3 años
Las niñas y los niños de grado Lactante (tercer año de edad) aprenden explorando con todo su cuerpo. Los repasos diarios en casa no deben sentirse como una obligación, sino como un juego con intención pedagógica. Las siguientes actividades están pensadas para retomar los campos formativos de Lenguaje, Pensamiento matemático, Exploración del medio y Desarrollo personal, usando materiales comunes y de bajo costo que ya tienes en casa.
- El frasco de los tesoros: Junta en un frasco de plástico con tapa botones grandes, taparroscas, carritos pequeños y pelotas de estambre. Pide a tu hija o hijo que meta la mano, tome un objeto al azar y lo describa: si es suave o duro, si cabe en su palma, si rueda o no. Después, invítala o invítalo a clasificarlos en dos recipientes: "los que ruedan" y "los que no ruedan". Esta actividad fortalece la pinza, el vocabulario y el primer acercamiento a la clasificación.
- La fila de animales de plástico: Con figuras de animales (de juguete o recortes con cartón), pide que los coloque uno detrás de otro como si fueran a cruzar un puente. Mientras los ordena, pregunta: "¿Quién va primero? ¿Quién va hasta atrás? ¿Cuántos animalitos hay?". Usa las palabras adelante, atrás, muchos, pocos para enriquecer su razonamiento espacial y numérico.
- Mensaje secreto en papel arrugado: Escribe con un marcador grueso el nombre del niño o la niña en un papel, arrúgalo y pídele que lo desarrugue con cuidado. Cuando lo abra, pregúntale qué dice ahí. Aunque no lea todavía, ese gesto de desarrugar fortalece la motricidad fina, y ver su nombre escrito lo acerca a la función de la escritura. Pueden repetirlo con los nombres de los integrantes de la familia.
- El baile de las consignas: Pon música y da órdenes sencillas: "Salta como conejo", "Camina despacito como tortuga", "Gira como trompo". Después cambia los roles: que ella o él sea quien dé las indicaciones y tú las ejecutes. Con esto desarrolla su comprensión auditiva, la conciencia corporal y la autorregulación al esperar turnos.
- Torre de vasos con colores: Usa vasos de plástico de colores variados (rojo, azul, verde, amarillo) y pide que los apilen. Cuando tenga una torre de tres o cuatro pisos, pregúntale: "¿Cuál vaso está arriba? ¿Cuál está abajo? ¿Qué color va en medio?". Después invítala o invítalo a tirar la torre suavemente y a volver a armarla. Es un ejercicio excelente de coordinación ojo-mano, equilibrio y manejo del tamaño.
- Lectura de imágenes en un cuento de animales: Tomen un cuento que tenga ilustraciones grandes (no importa si el texto es largo). Recorre las páginas y haz preguntas como: "¿Qué está haciendo el perrito?" o "¿Dónde está la pelota?". Luego pide que invente un final: "¿Y qué pasó al final?". Aunque su respuesta sea muy corta ("se durmió", "se fue"), el simple acto de narrar desarrolla su imaginación y su estructura de lenguaje.
- Exploración de texturas con comida segura: En una charola, coloca pequeños montoncitos de arroz crudo, avena, harina de trigo y frijoles. Con supervisión de un adulto, permite que toque, aplaste y pase los dedos por cada textura. Mientras juega, nombra cada material y describe la sensación: "el arroz es áspero", "la avena es suave". Evita que se lleve los materiales a la boca y lávense las manos antes y después. Esta experiencia estimula sus sentidos y el vocabulario descriptivo.
- El teléfono de cartón: Con dos vasos de cartón unidos por un hilo, simulen que hablan por teléfono. Inventa conversaciones cortas: "¿Cómo estás? ¿Qué comiste hoy?". Que ella o él responda con palabras sueltas o frases de dos o tres palabras. Este juego simbólico favorece el aprendizaje de diálogos y la entonación de la voz.
Recomendaciones para acompañar el repaso diario en casa
Para que el repaso sea significativo en la etapa de Lactante, es fundamental que cada actividad dure apenas diez o quince minutos y que se realice en un espacio libre de distracciones como la televisión apagada. Observa el interés de la niña o del niño: si se fastidia, es mejor cambiar de actividad o retomarla más tarde, pues a esta edad el juego es el aprendizaje mismo. Repite las actividades varios días, pues los pequeños necesitan la repetición para consolidar lo que aprenden, pero modifica algún detalle para mantener la curiosidad (por ejemplo, cambiar los juguetes del frasco de los tesoros o el color de los vasos). Celebra siempre sus intentos, aunque no logren el resultado esperado, con frases como "¡Qué bien lo intentaste!" en lugar de calificar con "muy bien o mal". El adulto debe participar activamente como compañero de juego, hablándoles con claridad, cerca de su rostro y esperando sus respuestas sin interrumpirlos. Si tienen rutina de sueño y comidas estables, el repaso será más fluido; procura hacerlo a la misma hora todos los días, por ejemplo después del desayuno cuando están más despiertos y tranquilos.