La seriación es una habilidad muy importante en el aprendizaje de las matemáticas en la etapa de Preescolar, porque ayuda a los niños a entender cómo ordenar cosas o ideas de acuerdo a un criterio, como tamaño, cantidad, color o forma. En esta etapa, los niños empiezan a comprender que las cosas pueden venir en un orden o secuencia, y que ese orden puede ser diferente dependiendo de qué característica estemos usando para ordenar. Por ejemplo, pueden ordenar sus juguetes de menor a mayor, o colocar sus libros del más pequeño al más grande, o poner sus zapatos en fila según el color.
Es importante entender que la seriación no solo es poner cosas en fila, sino que también implica pensar en qué criterio estamos usando para hacerlo. Ese criterio puede ser la cantidad, el tamaño, el color, la forma, o incluso la función. La serie o secuencia puede ser creciente o decreciente. Por ejemplo, si colocamos los cubos desde el más pequeño hasta el más grande, estamos haciendo una seriación creciente. Si los colocamos del más grande al más pequeño, sería una seriación decreciente. La clave en esta etapa es que el niño reconozca y siga un patrón o una regla, y que pueda crear su propia secuencia.
Para enseñar la seriación, es útil usar objetos familiares y fáciles de manipular, como bloques, juguetes, frutas o lápices. Estos objetos permiten que los niños experimenten con diferentes criterios y que visualicen claramente las diferencias y similitudes. Además, la seriación puede vincularse con actividades cotidianas, como ordenar la ropa, organizar los juguetes o seguir instrucciones en juegos.
Es fundamental que el docente propicie situaciones donde los niños puedan explorar libremente y hacer sus propias secuencias, fomentando el pensamiento lógico y la observación. También, se puede fortalecer la comprensión mediante historias, canciones o juegos que involucren ordenar elementos en una secuencia. La seriación, en suma, es un paso inicial para entender patrones, relaciones y conceptos más complejos en matemáticas, y ayuda a desarrollar el pensamiento ordenado y la capacidad de comparación en los niños.