GUÍA PARA PADRES DE FAMILIA, ACERCA DEL CORRECTO USO DEL INTERNET

Descargar anexo
Estrategias para acompañar a tus hijos en el mundo digital
La vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes está cada vez más conectada: hacen la tarea en línea, se comunican con amigos por mensajes, ven videos y juegan videojuegos. Frente a este panorama, los padres no necesitan ser expertos en tecnología, sino guías atentos que enseñen a sus hijos a moverse con criterio y seguridad. Estas actividades le ayudarán a establecer una convivencia digital sana y formativa.
- Acuerden juntos un "contrato familiar de internet". Siéntese con sus hijos, sin regaños, y definan horarios, páginas permitidas, momentos para usar el celular y reglas como "nada de pantallas durante la comida" o "los dispositivos se cargan en la sala, no en la recámara". Escríbanlo en una cartulina y colóquenlo en un lugar visible. Que los propios niños propongan algunas reglas los hace sentir parte del acuerdo.
- Naveguen en pareja. Dedique al menos 20 minutos por semana a explorar con su hijo una página, un juego o una aplicación que él use con frecuencia. Pregúntele: ¿qué te gusta de aquí?, ¿qué harías si alguien te escribe un mensaje incómodo?, ¿cómo sabes si esta información es verdadera? Acompañar su actividad digital le permite conocer sus intereses y detectar riesgos a tiempo.
- Enseñe a proteger los datos personales. Explíquele a su hijo que su nombre completo, su dirección, su escuela, su fecha de nacimiento y sus fotografías son información privada que no debe compartirse sin permiso. Practiquen juntos qué responder cuando un desconocido le pregunta por su colonia o por el lugar donde estudia. Recuérdele que nunca debe dar su contraseña a nadie, ni siquiera a un "amigo" del juego.
- Jueguen a "detectar noticias falsas". Busquen en internet una noticia sorprendente o una cadena de WhatsApp que parezca exagerada y analícenla juntos. Pregunten: ¿quién la publicó?, ¿tiene fecha?, ¿aparece en otros medios? Enséñele a desconfiar de los titulares con mayúsculas y de los mensajes que piden reenviar "antes de que lo borren". Esta práctica desarrolla el pensamiento crítico y previene la desinformación.
- Activen juntos el control parental. Acompañe a su hijo a configurar la privacidad de sus redes sociales y juegos: que la cuenta sea privada, que solo sus amigos de confianza puedan ver sus publicaciones y que desactive la ubicación. Hágale ver que esto no es una prohibición, sino una forma de cuidar su espacio. Revise periódicamente si las aplicaciones pidieron permisos extraños, como acceso a la cámara o a los contactos.
- Creen un "rincón de descarga digital". Ponga una caja o cesto en la entrada de la casa donde todos los miembros de la familia dejen sus celulares y tabletas al llegar, durante las comidas y por la noche. Si los niños ven que los adultos también lo hacen, lo entenderán como un hábito familiar y no como un castigo. Comenten después cómo se sintieron al estar un rato sin pantallas.
- Representen situaciones de riesgo. Haga pequeños juegos de rol con su hijo: usted hace de "desconocido en el chat" y le escribe "hola, ¿quieres ver algo increíble?" o "te regalo diamantes si me mandas una foto". Deje que su hijo practique cómo responder: no contestar, bloquear y avisar a un adulto. Repitan el juego varias veces hasta que se sienta seguro de actuar.
- Investiguen juntos fuentes confiables para la tarea. Cuando su hijo tenga que hacer un trabajo escolar, acompáñelo a buscar información en sitios educativos reconocidos. Muéstrele la diferencia entre una página institucional o académica y un blog personal. Explíquele que la información debe compararse en dos o tres fuentes antes de escribir su tarea, y que no debe copiar y pegar tal cual, sino comprender y redactar con sus propias palabras.
Recomendaciones prácticas para mediar el uso de la tecnología en casa
La mediación parental no se trata de vigilar cada clic, sino de estar presente y dialogar con constancia. Cuando su hijo cometa un error en internet, evite castigar de inmediato: primero escuche lo que pasó, reconozca que tuvo la confianza de contárselo y trabajen juntos en las consecuencias. Recuerde que los niños imitan lo que ven, así que procure mostrarle un uso equilibrado de su propio teléfono. Establezca momentos de conversación sobre lo que vieron y compartieron en línea, y si encuentra señales de malestar, ansiedad o aislamiento tras un uso excesivo, consulte al pediatra o al orientador escolar. Lo más valioso que usted puede ofrecer es tiempo de calidad: cuando el internet se usa en familia para aprender, jugar y crear, se convierte en una herramienta de unión y no de separación.