FICHAS APRENDE EN CASA PREESCOLAR 1 DEL 25 DE MAYO
Exploración, juego y lenguaje: actividades para preescolar en casa
Durante los primeros años de vida, el aprendizaje ocurre a través del juego, la curiosidad y la interacción con el entorno. Para las niñas y los niños de preescolar, cada experiencia cotidiana es una oportunidad para desarrollar el lenguaje, el pensamiento matemático, la motricidad y las habilidades socioemocionales. En casa, los padres y cuidadores pueden crear un ambiente rico en estímulos sin necesidad de materiales complicados: basta con aprovechar los objetos del hogar, la naturaleza y, sobre todo, la disposición de convertirse en compañeros de juego. Las siguientes actividades están pensadas para realizarse con niñas y niños de 3 a 5 años, respetando su ritmo, sus intereses y su necesidad de moverse, experimentar y preguntar. Cada propuesta se puede adaptar al contexto de la familia y repetirse cuantas veces sea necesario, pues la repetición es una forma natural de afianzar aprendizajes en estas edades.
- El dado de las emociones: con una caja pequeña forrada o un dado grande de cartulina, el adulto dibuja en cada cara una emoción: alegría, tristeza, enojo, sorpresa, miedo y calma. La niña o el niño lanza el dado y, según la cara que caiga, debe poner una cara que exprese esa emoción y comentar una situación que la provoque. Por ejemplo: "Pongo cara de sorpresa cuando veo un arcoíris". Esta actividad favorece la expresión verbal y la inteligencia emocional.
- Conteo con tesoros de la casa: se invita a la niña o al niño a reunir tapitas, botones, piedritas o pinzas para ropa (al menos diez piezas). Sobre la mesa, el adulto pone un número con tarjetas o lo escribe en un papel (del 1 al 5 al inicio) y la niña o el niño coloca la cantidad de objetos correspondiente. Después, pueden juntar dos grupos para "sumar" de forma concreta, por ejemplo: "tenemos 2 tapitas y juntamos 1 más, ¿cuántas hay?". Así se introduce el conteo y la suma o reunión de colecciones de manera lúdica.
- ¿Quién soy? Adivinanzas de animales: el adulto dice una adivinanza sencilla y con pistas corporales, por ejemplo: "Tengo orejas larguiruchas, brinco y brinco sin parar, como zanahorias y mi colita es pequeña. ¿Quién soy?". La niña o el niño responde e imita al animal con sonidos y movimientos. Después, se cambian los papeles: la niña o el niño inventa su propia adivinanza y el adulto adivina. Esta actividad desarrolla el lenguaje oral, la memoria auditiva y la imaginación.
- La tiendita de los colores y tamaños: se colocan sobre una mesa objetos variados: legumbres (frijol, lenteja, garbanzo), trozos de tela, juguetes pequeños o pelotas. La consigna es clasificarlos según color o tamaño. El adulto pregunta: "¿Este frijol es grande o chico?" y la niña o el niño lo coloca en el recipiente correspondiente (uno para grandes, uno para chicos). También se puede jugar a formar series: rojo-azul-rojo-azul, o chico-grande-chico-grande, para reforzar el pensamiento lógico matemático.
- Adivinando sonidos: el adulto produce con partes del cuerpo o con objetos cotidianos distintos sonidos (toser, silbar, aplaudir, frotar un globo, cerrar una puerta suavemente, hacer sonar llaves). La niña o el niño, con los ojos cerrados, debe identificar de qué se trata y expresarlo con palabras. Esta actividad fortalece la discriminación auditiva, necesaria para el desarrollo de la lectoescritura posterior.
- El monstruo come-letras: se dibuja una caja con una boca grande que parece un monstruo. Se escriben o recortan varias letras (pueden ser de revistas o periódicos). La niña o el niño debe alimentar al monstruo con la letra inicial de su nombre o con la letra que el adulto indique. Por ejemplo: "El monstruo tiene hambre de la letra M, ¿por qué M de mamá?" Esta actividad inicia el reconocimiento de letras y sonidos dentro de un juego con sentido.
- Explorando con agua: en un recipiente con agua, se ofrecen objetos de distintos materiales: una cuchara de metal, un trozo de madera, una plastilina, una pluma, una botellita con tapa. La niña o el niño predice si el objeto flotará o se hundirá y luego lo comprueba. El adulto puede preguntar: "¿Por qué crees que este flota?" o "¿qué le pasará al algodón si lo dejamos tiempo en el agua?". Se desarrolla el pensamiento científico, la observación y el vocabulario de causa y efecto.
- Rimas y canciones con palmadas: se recitan rimas populares como "Pato, pato, pato, nada en el charco" o se cantan canciones de rondas infantiles mientras se marcan palmadas siguiendo el ritmo. Después, la niña y el niño pueden inventar una rima con su nombre o el nombre de un familiar, por ejemplo: "Sofía, la que come sandía". Esto desarrolla la conciencia fonológica y el sentido rítmico del lenguaje.
Recomendaciones para acompañar el aprendizaje en casa
Para aprovechar al máximo estas actividades, es importante que el adulto acompañe con una actitud de juego y no de exigencia. Con las niñas y niños de preescolar no se trata de completar una ficha ni de obtener respuestas correctas, sino de disfrutar el proceso, hacer preguntas, escuchar sus ocurrencias y valorar cada intento. Establezca un momento específico del día, de preferencia por la mañana o después de una comida, cuando la niña o el niño esté descansado y dispuesto a interactuar. Tenga a la mano materiales sencillos y deje que la pequeña o el pequeño también proponga sus propias reglas o variantes. Si una actividad no funciona o se vuelve aburrida, no hay que insistir: se puede cambiar a otra o volver a intentarlo días después. Lo fundamental es que la infancia perciba el aprendizaje como un juego compartido, porque cuando hay confianza y afecto, los logros aparecen de manera natural.